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Cuidados del hámster: cómo es un buen alojamiento

Un hámster feliz necesita que conozcas su especie, un recinto grande con sustrato profundo, una rueda maciza, escondites y un manejo suave que respete su horario. Así puedes prepararlo todo bien, detectar problemas de salud y preparar a los niños para una vida corta.

Cuidados y saludPaso a paso

Por Petfitly editorial teamPublicado el 6 min de lectura

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Los hámsteres son pequeños, pero su mundo es más grande de lo que mucha gente imagina. En la naturaleza recorren largas distancias de noche, excavan redes de túneles y guardan comida en cámaras ocultas. Un buen alojamiento permite a un hámster doméstico hacer todo eso de forma segura en casa. Esta guía explica cómo es ese alojamiento y cómo cuidar a un hámster en el día a día.

Sirio o enano: conoce la especie

Se tienen como mascota varias especies de hámster, y sus necesidades no son idénticas. Pregunta a la protectora, el refugio o el criador qué especie concreta vas a llevarte, porque influye tanto en el alojamiento como en la compañía.

  • El hámster sirio es la más grande de las especies habituales. Los adultos son solitarios y deben vivir solos; dos sirios juntos pueden pelearse de forma grave.
  • Las especies enanas, como el hámster Roborovski, el de Campbell o el ruso de invierno, son más pequeñas y muy rápidas. Que puedan compartir hogar depende de la especie y de cada individuo.
  • El hámster chino a veces se incluye entre los enanos, pero también debe vivir solo.

Un horario nocturno y lo que supone para los niños

Los hámsteres son activos sobre todo al anochecer y por la noche, a veces con ratos cortos de actividad al amanecer. Durante el día duermen profundamente en su nido. Despertar a un hámster de golpe puede asustarlo, y un hámster sobresaltado puede morder. Por eso no es una mascota fácil para niños pequeños que quieren jugar nada más volver del colegio.

  • Planifica los ratos juntos por la noche, cuando tu hámster se despierte por sí solo.
  • Elige para el recinto un lugar tranquilo durante el día y piénsalo bien antes de ponerlo en el cuarto de un niño, donde el ruido de la rueda por la noche puede alterar el sueño.
  • Un adulto debe encargarse de los cuidados, con los niños ayudando bajo supervisión.

El recinto: más grande y profundo de lo que crees

Muchas jaulas que se venden para hámsteres son demasiado pequeñas. Las organizaciones de bienestar animal aconsejan un recinto grande con una superficie amplia y continua; las medidas mínimas exactas cambian de una organización a otra, así que intenta ofrecer todo el espacio que razonablemente puedas. Un terrario grande, una caja de almacenaje adaptada o un recinto diseñado para ello, con buena ventilación, suelen funcionar mejor que una jaula pequeña de barrotes con tubos de plástico.

  • Sustrato profundo: los hámsteres son excavadores natos. Una capa gruesa de sustrato sin polvo, de papel o similar, lo bastante profunda para que los túneles mantengan su forma, les permite cavar como en la naturaleza.
  • Zonas distintas: una zona para excavar, un rincón para comer, un recipiente con arena adecuada para bañarse y rincones tranquilos para el nido.
  • Materiales seguros: evita el material de nido esponjoso tipo algodón, que puede enrollarse en las patas o bloquear el intestino, así como los productos perfumados o con polvo.
  • Ubicación: una habitación tranquila, lejos del sol directo, los radiadores y las corrientes de aire.

Rueda, escondites y cosas para roer

  • Una rueda maciza del tamaño adecuado: la superficie de carrera debe ser maciza, sin barrotes ni rejilla, y lo bastante grande para que tu hámster corra con la espalda recta y no arqueada. Los sirios necesitan una rueda mucho más grande que los enanos.
  • Escondites: varios escondites repartidos por el recinto y una zona de nido con mucho papel triturado sin tinta.
  • Cosas para roer: madera sin tratar, cartón y premios a base de heno ayudan a mantener a raya sus dientes, que crecen sin parar.

Alimentación básica

Los hámsteres son omnívoros y acaparadores por naturaleza, así que no te alarmes si el cuenco se vacía rápido: seguramente gran parte de la comida está guardada en el nido.

  • Dieta base: un alimento completo de buena calidad para hámsteres, adecuado a tu especie.
  • Pequeños extras frescos: trocitos de verdura adecuada unas cuantas veces por semana, retirando la comida fresca de sus reservas antes de que se estropee. Algunas especies enanas pueden ser propensas a la diabetes, así que pregunta a tu veterinario antes de darle alimentos azucarados como la fruta.
  • Evita: comida humana pegajosa, salada, dulce o picante, y cualquier cosa de la que no estés seguro. Compruébalo antes.
  • Agua: agua fresca cada día, en bebedero o en un cuenco poco profundo y estable.

Manejo con suavidad

A los hámsteres no les entusiasma que los cojan, pero muchos aprenden a tolerar, e incluso a disfrutar, un manejo suave cuando se construye poco a poco y a su manera.

  1. Deja que tu hámster se adapte durante varios días antes de intentar cogerlo.
  2. Espera a que esté despierto y activo, y deja que primero te huela la mano.
  3. Recógelo con las manos en forma de cuenco, o deja que entre en un tubo o una taza, en lugar de agarrarlo desde arriba.
  4. Quédate cerca del suelo, mejor sentado, porque una caída desde la altura de una persona de pie puede causarle lesiones graves.

Cómo evitar fugas

Los hámsteres son expertos en escaparse. Pueden colarse por huecos sorprendentemente pequeños, roer el plástico y empujar una tapa mal cerrada. Revisa puertas y tapa cada vez que cierres el recinto, busca zonas roídas y asegúrate de que la habitación donde juega bajo supervisión no tenga huecos detrás de los muebles. Si aun así se escapa, cierra las puertas, aleja a otras mascotas y deja durante la noche comida y sustrato en una caja a ras de suelo.

Señales de que tu hámster puede estar enfermo

Los hámsteres ocultan bien la enfermedad y, por su pequeño tamaño, pueden empeorar muy rápido. Vigila:

  • Pelo mojado y sucio alrededor de la cola, o diarrea.
  • Pérdida de peso, menos apetito o desinterés por su comida favorita.
  • Bultos, heridas, caída de pelo o rascado constante.
  • Secreción en los ojos o la nariz, estornudos o respiración ruidosa.
  • Dientes demasiado largos, babeo o decaimiento en sus horas habituales de actividad.

Una vida corta y cómo hablarlo con los niños

Los hámsteres suelen vivir unos 2 o 3 años, aunque varía según la especie, la genética y los cuidados. Esa vida corta forma parte del compromiso. Si hay niños, háblalo con sinceridad desde el principio, explícales que los hámsteres mayores se vuelven más lentos y déjales participar en la despedida de una forma adecuada a su edad. Estar preparados puede hacer la pérdida un poco más llevadera.

Información general, no consejo veterinario. Consulta con un veterinario las necesidades de tu mascota.

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