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Antes de tener un reptil: calor, luz y espacio

Los reptiles dependen de ti para el calor, la luz, la humedad y el espacio que su cuerpo necesita. Conoce lo básico sobre terrarios, dieta, esperanza de vida, higiene y veterinario antes de elegir un gecko, un dragón barbudo, una serpiente o una tortuga.

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Por Petfitly editorial teamPublicado el 6 min de lectura

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Los reptiles pueden ser compañeros fascinantes. Son silenciosos, no necesitan paseos y suelen encajar con personas a las que les gusta observar a un animal y cuidar los detalles. Pero no son mascotas de bajo mantenimiento. La salud de un reptil depende casi por completo del entorno que le construyas, y los errores con el calor o la luz pueden causar enfermedades graves que avanzan de forma lenta y silenciosa.

Esta guía explica lo que tienen en común la mayoría de los reptiles, en qué se diferencian las especies y las preguntas prácticas que conviene responder antes de llevar uno a casa.

Ectotermos y el gradiente térmico

Los reptiles son ectotermos: apenas producen calor corporal propio, así que se calientan y se enfrían usando su entorno. Su digestión, su sistema inmunitario y su actividad dependen de alcanzar la temperatura corporal adecuada.

En cautividad, esto significa ofrecer un gradiente térmico: una zona más cálida en un extremo del terrario, a menudo con un punto de calor para asolearse, y una zona más fresca en el otro. El animal se mueve entre ambas para regularse. Una única temperatura uniforme en todo el espacio no basta. Usa termómetros fiables en ambos extremos y un termostato en cada fuente de calor, lo que ayuda a evitar sobrecalentamientos y quemaduras.

Luz y UVB

Muchos reptiles, sobre todo los que están activos de día, como los dragones barbudos y las tortugas, necesitan luz UVB para producir vitamina D3 y aprovechar bien el calcio. Sin ella pueden desarrollar enfermedad metabólica ósea, un problema doloroso y grave. La radiación UVB no atraviesa el cristal normal de las ventanas, y las lámparas pierden potencia con el tiempo, así que hay que cambiarlas según las indicaciones del fabricante aunque sigan encendiendo. Algunas especies necesitan menos UVB, otra razón más para informarte sobre tu animal concreto.

Humedad

Los reptiles proceden de desiertos, praderas, bosques y selvas, y sus necesidades de humedad varían en consecuencia. Un ambiente demasiado seco puede causar problemas en la muda; uno demasiado húmedo puede favorecer infecciones respiratorias y de la piel. Un higrómetro, el sustrato adecuado y una buena ventilación ayudan a mantener el rango que necesita tu especie, y muchos reptiles se benefician de un refugio húmedo.

Un espacio que crece con el animal

Una cría puede parecer perdida en un terrario grande, pero muchos reptiles crecen rápido y algunos alcanzan un tamaño adulto sorprendente. Planifica, también en el presupuesto, el terrario que tu animal necesitará de adulto. Un buen terrario tiene espacio para un gradiente real, refugios seguros tanto en la zona cálida como en la fresca, elementos para trepar o excavar si la especie lo hace, y una tapa o puerta con cierre a prueba de fugas.

Cada especie es diferente

Las reglas generales tienen un límite. Las temperaturas, la iluminación, la humedad, la dieta y el espacio dependen de la especie, así que infórmate sobre el animal exacto que quieres con fichas de cuidados fiables y un veterinario con experiencia en reptiles. Algunos ejemplos habituales muestran lo distintas que son sus necesidades:

  • Geckos leopardo: activos sobre todo al anochecer y de noche, viven en el suelo y comen insectos.
  • Dragones barbudos: activos de día, necesitan UVB intensa y una zona de calor para asolearse, y de adultos comen insectos y una gran proporción de hojas verdes y verduras.
  • Serpientes del maíz: en general dóciles, comen presas enteras y son expertas en escaparse de terrarios mal cerrados.
  • Tortugas: mayoritariamente herbívoras, necesitan mucho espacio y UVB, y algunas especies tienen necesidades estacionales específicas.

Dieta: insectos, verduras y presas enteras

Las dietas de los reptiles se dividen a grandes rasgos en insectívoros, herbívoros, omnívoros y carnívoros que comen presas enteras. A los insectos se les suele dar un alimento nutritivo antes de ofrecerlos (lo que se conoce como gut loading), y muchas especies necesitan suplementos de calcio o vitaminas en cantidades que tu veterinario puede indicarte.

Las serpientes y algunos lagartos comen presas enteras, como roedores. Piensa si te sientes cómodo guardando y manipulando este tipo de comida. Muchos criadores y veterinarios prefieren las presas congeladas y totalmente descongeladas, porque los roedores vivos pueden herir a una serpiente y plantean dudas sobre el bienestar de la presa. Los insectos vivos, en cambio, son una parte normal de la dieta de muchos reptiles.

Un compromiso a largo plazo

Muchos reptiles viven bastante más de lo que la gente espera. Algunos geckos y serpientes pueden superar con creces la década con buenos cuidados, y algunas tortugas pueden vivir varias décadas, quizá más que sus dueños. Piensa en quién cuidaría del animal si tus circunstancias cambian.

Manejo y estrés

La mayoría de los reptiles toleran que los manipules más que disfrutarlo, a diferencia de lo que haría un perro. Haz sesiones cortas y tranquilas, sujeta todo el cuerpo y nunca agarres a un lagarto por la cola, porque algunas especies pueden soltarla. Las señales de estrés varían, pero pueden incluir esconderse todo el tiempo, rechazar la comida, bufar, hincharse o intentar huir.

Criado en cautividad, no capturado en la naturaleza

Elige un animal criado en cautividad de un criador responsable o plantéate adoptar en un centro de rescate de reptiles. Los reptiles capturados en la naturaleza suelen estar estresados, pueden tener parásitos y les cuesta más adaptarse, y su captura puede perjudicar a las poblaciones silvestres.

Comprobaciones legales y gastos de funcionamiento

Las normas sobre tener, comprar y transportar reptiles varían entre países y regiones, y algunas especies requieren documentos, permisos o prueba de cría en cautividad. Comprueba las normas donde vives y si tu casero permite reptiles. Calcula también la electricidad: las lámparas de calor, las mantas térmicas y la iluminación UVB suelen funcionar muchas horas al día todo el año, y las bombillas de repuesto son un gasto habitual.

Lista para el montaje

  • Te has informado sobre la especie exacta, incluido su tamaño adulto y su esperanza de vida.
  • El terrario tiene el tamaño adecuado para un adulto, es seguro y a prueba de fugas.
  • Las fuentes de calor tienen termostato y hay termómetros en la zona cálida y en la fresca.
  • Hay iluminación UVB adecuada si tu especie la necesita, con una nota de cuándo cambiarla.
  • La humedad se mide y hay refugios en ambos extremos.
  • Tienes un suministro fiable de la comida y los suplementos adecuados.
  • Tienes localizado un veterinario de exóticos y has comprobado las normas locales.

Información general, no consejo veterinario. Consulta con un veterinario las necesidades de tu mascota.

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